Temple Run

Corre y escapa de los monos psicópatas

Temple Run es un juego de carrera infinita para Windows Phone en el cual controlas a un aventurero que trata de escapar de horda de monos psicópatas que le persiguen. Ver descripción completa

PROS

  • Adictivo
  • Fácil de jugar
  • Mejoras para cada personaje
  • Varios personajes a elegir

CONTRAS

  • Puede resultar monótono
  • Empezar de nuevo cada vez

Muy bueno
8

Temple Run es un juego de carrera infinita para Windows Phone en el cual controlas a un aventurero que trata de escapar de horda de monos psicópatas que le persiguen.

Corre para salvar el pellejo

"¡Corre Forrest!" La célebre frase de la película Forrest Gump le va que ni pintada al protagonista de Temple Run. En el juego, nuestro héroe debe hacer precisamente eso: correr y correr sin descanso.

¿Pero por qué? Para escapar de la jungla. En este universo hostil tipo Indiana Jones tendrá que saltar, deslizarse y tomar bien las cruvas para evitar chocar contra los obstáculos o caer al vacío.

En Temple Run, tus reflejos y velocidad son puestos a prueba. Además, tendrás que lograr una serie de objetivos para avanzar: recolectar monedas esparcidas por el camino, obtener una cantidad determinada de puntos, desbloquear personajes, etcétera...

Recoger monedas es muy importante. Ellas son la clave para conseguir super poderes que te ayuden a correr más, saltar más rápido o gozar de unos segundos de invencibilidad.

Un juego adictivo a más no poder

El sistema de juego no puede ser más sencillo: desliza el dedo hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados para saltar, deslizarte y girar, respectivamente.

Además, para añadirle alicientes, Temple Run guarda todas las estadísticas de tus partidos y te permite compartirlas vía Twitter.

Bonito y sonoro

Temple Run es un juego adictivo con gráficos de bella factura. Los ritmos de los tam-tam y las breves escenas cinemáticas del inicio consiguien meterte en la acción de un modo muy acertado.

No podrás parar de correr

Temple Run es de esos juegos que enganchan desde el minuto uno. Te matan y vuelves a empezar, te matan y vuelves a empezar, así hasta que te das cuenta de que te has llegado al final de línea del metro y tienes que dar la vuelta. Eso sí, a la larga llega a cansar.